El descanso es un acto político
La resignificación del cansancio desde una perspectiva feminista implica reconocerlo como un síntoma de la opresión sistémica que experimentan las mujeres en una sociedad patriarcal.
El cansancio no es solo una experiencia individual, sino una manifestación colectiva del agotamiento físico, emocional y mental que resulta de la doble jornada laboral, la violencia machista y la falta de reconocimiento del trabajo de cuidado y doméstico.
Es necesario reconocer su origen sistémico y su relación con la opresión patriarcal, y promover el autocuidado y el cuidado colectivo como estrategias para combatir el cansancio y construir redes de solidaridad y resistencia.
El descanso se convierte en una herramienta de resistencia para aquellas personas que históricamente han sido oprimidas por el sistema capitalista y patriarcal.






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